¡Hola! Soy Andrea
Psicóloga sanitaria y terapeuta ocupacional.
Hoy acompaño procesos emocionales y de desarrollo desde una mirada profundamente humana.
Pero también fui una persona que un día necesitó ser acompañada
Trabajo desde una mirada integradora, respetuosa y sin etiquetas.
En terapia, para mí, son esenciales:
El vínculo y la seguridad emocional
El respeto por los ritmos
La escucha sin juicio
La calma y la presencia
La confidencialidad y la profesionalidad
Creo profundamente que cuando una persona se siente vista y comprendida, algo empieza a moverse.
Desde pequeña fui una niña sensible, observadora y con muchas preguntas por dentro.
Vivía las emociones con intensidad y, a veces, sentía que no encajaba del todo.
Tuve la oportunidad de ir a terapia siendo niña, y aquella experiencia dejó una huella muy profunda en mí: descubrí lo que significaba tener un espacio seguro, sin juicio, donde poder ser y entenderme.
Hoy sigo en mi propio proceso de crecimiento y autoconocimiento.
Dos caminos,
una misma mirada.
Me formé primero como terapeuta ocupacional, donde aprendí a mirar el desarrollo, el cuerpo, lo sensorial y la vida cotidiana.
Pero sentía que necesitaba comprender con mayor profundidad el mundo emocional y el vínculo. Por eso continué mi formación y me convertí en psicóloga sanitaria, especializándome en infancia, adolescencia, trauma, apego y acompañamiento familiar.
Hoy ambas disciplinas se entrelazan en mi forma de trabajar.
La terapia ocupacional y la psicología no son caminos separados, sino dos miradas que me permiten comprender a la persona en su totalidad: su historia, su cuerpo, su emoción y su forma de estar en el mundo.
Este proyecto también nace de
un recuerdo muy especial: mi abuela.
Este proyecto también nace de un recuerdo muy especial: mi abuela.
Pasaba horas midiendo telas, hilando con paciencia y creando prendas únicas para cada persona. Nada era estándar. Todo era hecho a medida, con cuidado y presencia.
Con el tiempo entendí que la terapia, para mí, se parece mucho a eso.
Un proceso donde no hay moldes.
Donde cada historia se acompaña con delicadeza.
Donde lo que duele, lo que se deshilacha o lo que necesita sostén se mira con respeto y tiempo.
Así siento el acompañamiento: como algo artesanal.
Una terapia hecha a medida.
Una mirada respetuosa hacia la
neurodivergencia
Una parte importante de mi trabajo es el acompañamiento a personas neurodivergentes, tanto en la infancia como en la adultez, con o sin diagnóstico.
Especialmente en adultos, muchas veces este descubrimiento aparece a través del proceso con sus propios hijos e hijas.
Poder sostener ese momento de reconocimiento me parece profundamente valioso.
Me importa ofrecer espacios donde puedan comprenderse sin tener que encajar en moldes externos, desarrollar estrategias que respeten su forma de sentir y relacionarse, y construir una identidad más amable consigo mismos.
Si decides iniciar tu proceso aquí, encontrarás a una profesional… pero sobre todo,